Blanco y negro

En el centro de la ciudad, gente que viene y va. Corren, hablan sin parar. No se fijan en nada, porque harto de todo están.

Son como el blanco y el negro, colores opuestos pero que están destinados a encontrarse y chocar.

Destino que nunca sabrán, porque nunca observan, ni se paran a reflexionar.

Olores

Los recuerdos grabados en nuestra mente que sensibles son.

Algo tan simple, o tan sumamente complicado como un olor, lo que nos puede llegar a remover.

Aquel olor de ese coche, que no te trae buenos recuerdos, pero que ahí están.

Ese olor a azahar, que saca una sonrisa. Recuerdos a la Andalucía más primaveral.

El olor a mar, que relaja y da paz.

Tierra húmeda tras las primeras lluvias otoñales, olor tan especial.

El olor tan característico de esa persona que tanta felicidad te dio.

Un determinado perfume…

Felicidad, añoranza, olvido, y todo por un determinado olor.

Amargura

Amargura de saber y no poder.

Querer y desfallecer.

Amanecer,sin ver.

Desear sentir la lluvia,

En un caluroso atardecer.

Amor sin corresponder.

Distancia que destroza,

Una y otra vez.

Descubrirme.

Me descubría como calendario de adviento, poco a poco y conociéndome parte a parte.Día a día, con ganas de saber más de mi.

Empezando con mis fríos, como si fuera enero, descubriendo un poco más en primavera, y en verano me conocía palmo a palmo.

El circo.

No es hablar de carpa, taquilla, pista, funambulistas, trapecistas, domadores y payasos. Aunque realmente se parezca.

Es hablar de los que hacen que la vida sea un circo. Creando carpas llenas de sentimientos, que se pagan caro en taquilla. Llenando la pista de risas y llantos. Llevándonos por la cuerda floja, hasta ver la caída directa. Intentando domar lo indomable.

Y al final, la función termina, la carpa cierra, se desmonta y a otro lugar.

Adiós.

Ella siempre se despedía con un hasta luego. Señal para volverse a ver, escuchar o sentir. Era una despedida cercana. Un deseo rápido para encontrarse otra vez.

Las horas pasan, el tiempo transcurre con velocidad y ese hasta luego, nunca llega.

Ella siempre pensativa y creadora.

Ese reencuentro no sucedió; y entonces ella todo entendió.

Mejor un adiós parar cerrar una despedida. Que un hasta luego, puede abrir heridas.

EL MURO.

Cada día obtengo más respuestas para saber el por qué del muro de piedra.

Los años pasan y adquieres más experiencia, y entre estas están las decepciones. Algunas sirven para aprender y otras para fortalecer o ampliar el muro.

Cada vez las piedras son más fuertes y resistentes. El sol pasa por él con menos fuerza. Y este se va convirtiendo en oscuro e infranqueable.